Cuando el spray sustituye al buen gusto

Mensaje con gran profundidad intelectual

Las pintadas de artistas improvisados siguen embelleciendo —nótese la ironía— nuestro entorno urbano. Porque, claro, ¿quién necesita muros limpios o fachadas cuidadas cuando se puede tener una firma ilegible, una frase inspiradora o un garabato con spray? Un claro ejemplo lo tenemos en la foto: alguien, en un momento de inspiración divina (o quizás tras ver demasiado arte conceptual), decidió que lo que este lugar necesitaba urgentemente era su toque personal. Y ahí está. Una obra que, según su autor, probablemente sea una declaración estética, un potente mensaje, una revolución visual… o simplemente el resultado de tener demasiado tiempo libre y poco sentido del decoro. En cualquier caso, gracias por compartir tu «arte», aunque, sinceramente, preferíamos las columnas de Sagastieder como estaban.