«El Pinar»: un legado centenario que merece ser preservado

El tesoro escondido de Uba: el jardín italiano centenario que mira al futuro de Donostia
El histórico parque privado de «El Pinar», creado por el industrial y alpinista José Vergarajáuregui hace más de un siglo, emerge como una joya paisajística frente a Txomin Enea cuyo valor ambiental y patrimonial invita a reflexionar sobre su conservación y posible apertura a la ciudadanía.


A escasos metros de la ribera del Urumea, oculto tras una verja y protegido por una exuberante masa arbórea centenaria, sobrevive uno de los jardines históricos más desconocidos de San Sebastián. Se trata de «El Pinar», la finca creada a partir de 1916 por José Vergarajáuregui, miembro de una de las familias industriales más relevantes del Alto Deba y considerado el primer alpinista vasco que alcanzó la cima del Mont Blanc.
Inspirado por los jardines que conoció durante sus viajes por Italia, Vergarajáuregui convirtió una finca situada en la ladera de Uba en un singular jardín de estilo italiano, poblado por secuoyas, cedros, tulíperos, rosaledas y esculturas traídas expresamente desde Italia. Durante décadas fue escenario de encuentros sociales, fiestas benéficas y actividades culturales que dejaron huella en la historia donostiarra.

Planos del edificio central de la finca. Abril 1922
Fiesta en la finca, año 1968, actores españoles alrededor de la mesa. Fototeka de Kutxa

La importancia social de «El Pinar» quedó reflejada en numerosos acontecimientos celebrados en la finca durante los años cincuenta y sesenta. Entre ellos destaca la cena ofrecida por Paramount tras la presentación de la película Todo un día para morir (The Long Day’s Dying), un evento documentado en el fondo fotográfico municipal. Aquellas veladas, impulsadas por la familia Vergarajáuregui y vinculadas al Festival Internacional de Cine de San Sebastián, reunieron a personalidades del mundo cultural y cinematográfico y contribuyeron a consolidar la fama de la finca como uno de los espacios más singulares de la ciudad.


En los últimos años, la Finca El Pinar ha experimentado una notable transformación en su uso, consolidándose como uno de los espacios habituales para la celebración de eventos sociales y corporativos en su entorno.
El recinto, caracterizado por su entorno natural y sus amplias zonas ajardinadas, ha sido adaptado para acoger distintos tipos de celebraciones, especialmente bodas, reuniones familiares y eventos de empresa, que han ido ganando peso en su actividad habitual.
Según la evolución observada en su explotación, la finca ha pasado a integrarse en la red de espacios destinados al sector de eventos, un ámbito en crecimiento que busca entornos naturales y versátiles para celebraciones privadas y profesionales. Este tipo de instalaciones suele ofrecer servicios completos que incluyen catering, zonas de ceremonia al aire libre y espacios interiores acondicionados para banquetes o presentaciones.
El modelo de uso de la Finca El Pinar sigue una tendencia extendida en otras fincas similares, que han reconvertido parte de su actividad hacia el sector de los eventos como alternativa económica sostenible. En este contexto, su utilización para celebraciones de empresa y actos sociales refleja la demanda creciente de espacios singulares alejados de los entornos urbanos.
Por el momento, no se han planteado cambios relevantes en su modelo de actividad, que continúa orientado a la organización de eventos bajo reserva previa y con formatos adaptados a cada ocasión.
Hoy, frente al crecimiento urbanístico de Txomin Enea y los futuros desarrollos de Loiola, «El Pinar» representa mucho más que un jardín privado. Su arbolado centenario constituye un corredor verde de enorme valor ecológico entre el Urumea y Ametzagaña, mientras que su patrimonio histórico lo convierte en un espacio único dentro del paisaje urbano de la ciudad.
La pregunta que surge es inevitable: ¿debe seguir siendo un tesoro oculto o ha llegado el momento de garantizar su preservación y acercarlo, de alguna manera, al conjunto de la ciudadanía?

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Intxaur Sua 2026: el fuego de San Juan volverá a encender la plaza Bernat Etxepare

El próximo 23 de junio, la plaza Bernat Etxepare de Intxaurrondo volverá a convertirse en el corazón de una de las tradiciones más esperadas del año con la celebración de Intxaur Sua 2026, la hoguera de San Juan organizada en el barrio.
El cartel anunciador de esta edición muestra una espectacular figura de fuego danzando entre las llamas, una imagen que simboliza la fuerza renovadora de una noche cargada de tradición, cultura y encuentro vecinal. El fuego, protagonista indiscutible de la celebración, representa desde tiempos ancestrales la purificación, la esperanza y el comienzo de un nuevo ciclo.
La cita reunirá a vecinos y vecinas de todas las edades en torno a una de las festividades más arraigadas del calendario popular. La noche de San Juan es sinónimo de convivencia, participación y sentimiento de comunidad, valores que cada año hacen de Intxaur Sua una referencia festiva en Intxaurrondo.
Con esta nueva edición, el barrio se prepara para vivir una velada especial en la que las llamas volverán a iluminar el cielo, manteniendo viva una tradición que une generaciones y refuerza la identidad colectiva de Intxaurrondo.

Contenedores y gaviotas, una convivencia en auge

La imagen muestra una escena cada vez más habitual en muchas ciudades costeras: una gaviota posada sobre un contenedor de residuos en plena zona urbana. La fotografía refleja cómo estas aves han aprendido a adaptarse al entorno humano, encontrando en los residuos una fuente fácil de alimento.
La estampa invita a reflexionar sobre la convivencia entre la fauna urbana y la ciudadanía. Mientras las gaviotas forman parte del paisaje de San Sebastián y de otros municipios cercanos al mar, su creciente presencia en calles, plazas y zonas residenciales genera también debates sobre la gestión de los residuos y el impacto de la actividad humana en el comportamiento de estas especies.
La imagen simboliza, en cierto modo, el encuentro entre naturaleza y ciudad: una gaviota vigilante desde lo alto de un contenedor, observando un entorno dominado por edificios, vehículos y mobiliario urbano, recordándonos que la vida silvestre sigue encontrando su espacio incluso en los rincones más urbanizados.

Reto solidario conseguido: 310 kilos de pasta para una buena causa


Los alumnos y alumnas de 2° de DBH de la ikastola Lau Haizeta han logrado alcanzar el objetivo marcado en su campaña solidaria, reuniendo un total de 310 kilos de pasta destinados a ayudar a personas y familias que más lo necesitan.
La iniciativa, impulsada desde el centro educativo con la colaboración de toda la comunidad escolar, ha demostrado una vez más la capacidad de movilización, compromiso y solidaridad de los jóvenes. Gracias a la implicación del alumnado, profesorado y familias, la recogida ha superado las expectativas y permitirá que una importante cantidad de alimentos llegue a quienes atraviesan situaciones de dificultad.
Más allá de la cifra alcanzada, la actividad ha servido para fomentar valores como la empatía, la cooperación y la responsabilidad social, convirtiéndose en una experiencia educativa de gran valor humano.
Desde la organización han querido agradecer la participación de todas las personas que han contribuido al reto y han destacado el ejemplo dado por los estudiantes, que han demostrado que pequeños gestos individuales pueden convertirse en una gran ayuda cuando se trabaja de manera colectiva.
Zorionak a todos los alumnos y alumnas por este magnífico logro solidario. Los 310 kilos de pasta recogidos tendrán ahora el mejor destino posible: ayudar a quienes más lo necesitan.

Carta de agradecimiento de los alumnos para todos los que han colaborado con este proyecto.

Donostia, el laberinto de las terrazas y el arte de no hacer nada

Comunicado de un grupo de asociaciones vecinales de Donostia.
«Tras casi tres años de trabajo, propuestas y alegaciones, el Ayuntamiento acordó en el Pleno del mes de abril abandonar la modificación de la Ordenanza de las Terrazas, dejando a los vecinos de la ciudad atrapados en una normativa que ya no da más de sí.

Este ejercicio magistral de escapismo político, es el peor de los resultados posibles. ¿Un error de cálculo, incompetencia de los responsables políticos? El hecho es, que volvemos a la casilla de salida.

Una cronología del desprecio
En julio de 2023, el equipo de gobierno anunció que llevaba tiempo trabajando en la modificación de la Ordenanza de las Terrazas. El 2 de octubre de 2024, Parte Zaharrean Bizi Auzo Elkartea presentó un escrito en el que abogaba por “regular las terrazas destinadas a preservar el espacio público como un derecho colectivo en Donostia”. El 8 de abril de 2025, la Junta de Gobierno aprobó un nuevo proyecto de modificación de la Ordenanza. El 23 de junio de 2025, se publicó en el BOG el proyecto y se concedió un plazo de 30 días para presentar alegaciones al texto aprobado por la Junta de Gobierno. Las diferentes asociaciones vecinales de  la ciudad registraron sus alegaciones. El 20 de abril de 2026, casi tres años después, y tras un silencio de ocho meses y medio, la Comisión Municipal del Pleno decide abandonar la modificación.

Una ciudad al límite
Para el Ayuntamiento, este retraso es puro cálculo electoral. Para quienes vivimos en la ciudad, es el día a día de una ciudad que se desmorona bajo la presión de la privatización del espacio público. ¿De qué sirven los «buenos principios» si no se traducen en normas que se puedan aplicar hoy? Mantener la actual ordenanza es condenarnos a seguir sufriendo:

Privatización del espacio público: Una ocupación excesiva donde el derecho colectivo a la calle se supedita al interés comercial. La privatización de los espacios públicos continúa, priorizando las ganancias de la industria turística y rechazando las necesidades de la ciudadanía.
Inaccesibilidad: Se sigue incumpliendo la accesibilidad universal; las terrazas son barreras físicas para quienes viven o transitan en sus entornos.
Desproporción: Terrazas con tamaños y aforos que superan con creces la capacidad de los propios locales.
Ruido y horarios: El incumplimiento sistemático de los niveles de ruido y los horarios de cierre bajo una normativa que el Ayuntamiento reconoce como ineficaz, pero que se niega a cambiar. Una situación que conlleva grandes impactos sobre la salud de quienes residen en estos espacios.
Saturación: En el propio argot reglamentario del Ayuntamiento, existen Zonas Saturadas de Hostelería, es decir “enfermas” ya, donde se superan la ratio de 1 establecimiento por cada 160 habitantes, como  por ejemplo la Parte Vieja con un establecimiento por cada 25 habitantes, y otras zonas de Gros, Centro, Amara, Antigua… observando que esta realidad se viene extiendiendo a otros barrios de manera generalizada.
La trampa del «borrón y cuenta nueva»
Al plantear ahora una nueva Ordenanza, el PNV y el PSE aplican una maniobra de distracción de manual: Se condena a la ciudad a seguir bajo la normativa actual, que el propio Ayuntamiento admitió en 2024 que necesitaba ser «corregida y mejorada». Se agota la legislatura ycon las elecciones en el horizonte de mayo de 2027, es técnicamente imposible que un nuevo texto vea la luz antes de esa fecha.

La trampa de las elecciones: Un cheque en blanco al futuro

La excusa de plantear ahora una «nueva ordenanza completa» es una maniobra de distracción para agotar la legislatura, para que el alcalde y probablemente futuro candidato se quite de encima uno de las marrones que pueda enturbiar su campaña electoral.

Saben perfectamente que, de aquí a mayo de 2027, no habrá tiempo material para aprobar nada. El PNV y el PSE han decidido que el problema lo herede el siguiente gobierno de la ciudad, dejando en el aire si los que gobiernen mantendrán la necesidad de una nueva ordenanza completa, defendiendo los principios que parecían animar a los actuales responsables.

El Ayuntamiento ha tenido  tiempo más que suficiente para solventar esta situación. Si hoy no tenemos una Ordenanza que proteja a la ciudadanía y rechace la privatización del espacio público, es por una falta total de valentía y voluntad política.

Donostia no necesita más buenas palabras.

El Ayuntamiento de Donostia ha decidido que el espacio público —ese derecho colectivo que llevamos años defendiendo— puede esperar. Han preferido el letargo burocrático antes que enfrentarse a una regulación necesaria. Cuando, por el contrario, lo que pedimos es que el Ayuntamiento deje de ser el cómplice necesario de la degradación de los barrios de la ciudad.

Solicitudes urgentes al ayuntamiento
Por todo esto, hemos pedido una reunión con el concejal delegado de Proyectos Urbanos y Espacio Público, Juan Marrero Vizcaíno, para conocer las alegaciones presentadas, demandar la participación de las asociaciones interesadas en la redacción de una nueva normativa reguladora de la ocupación y uso del espacio público por parte de la hostelería y ver la forma de acelerar su tramitación y aprobación.

Por otra parte, también hemos solicitado reunirnos con el concejal delegado de Seguridad, Bomberos y Protección Civil, Martin Ibabe Eceiza, y con el Suboficial al Mando de la Unidad de Control de Ordenanzas Municipales (UCOM), a fin de asegurar el cumplimiento de la actual Ordenanza reguladora de las ocupaciones de suelo de dominio y de uso público para la hostelería, conocer los recursos, medios, necesidades  y actuaciones de prevención existentes.

Basta de perder el tiempo.»

Donostia, 16 de junio de 2026.

Altza XXI Auzo Elkartea
Amara Berri Auzo Elkartea
Auzoa Eginez Groseko Auzo Elkartea
Begiris Elkartea
Bizilagunekin plataforma por el decrecimiento turístico
Egia Bizirik
Eguzki Talde Ekologista
Ekologistak Martxan
Erdian Bizi
Intxaurrondo Zaharreko Bizilagunen Elkartea (IZBE)
Lantxabe Aieteko Auzo Elkartea
Manteo Bizirik
Morlanstarrak Auzo Elkartea
Oleta Auzo Elkartea
Parte Zaharrean Bizi

Un solar destinado a vivienda juvenil sigue esperando en Intxaurrondo


El acceso a una vivienda digna se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía, especialmente entre la población joven. Mientras las administraciones anuncian nuevos planes urbanísticos y la construcción de miles de viviendas en San Sebastián, algunos proyectos ya existentes continúan acumulando retrasos sin una solución clara a la vista.
Es el caso de un solar destinado a la construcción de viviendas para jóvenes que  después de anunciarse el proyecto, sigue sin cumplir la función para la que se ha destinado. La estructura básica del edificio permanece en pie, resistiendo el paso del tiempo y las múltiples incidencias que han marcado su historia y que todavía permanecen en la memoria de muchos vecinos.
La situación genera malestar entre quienes observan cómo una infraestructura que podría contribuir a aliviar la falta de vivienda permanece paralizada, mientras la demanda continúa creciendo. La imagen del inmueble se ha convertido para algunos ciudadanos en un símbolo de la lentitud administrativa y de las dificultades para transformar los anuncios políticos en realidades tangibles.
Los vecinos se preguntan cuándo se dará una utilidad definitiva a esta estructura y cuál es el calendario real para que las viviendas proyectadas puedan convertirse en hogares para jóvenes que buscan emanciparse en una ciudad donde los precios de compra y alquiler continúan siendo una barrera cada vez más difícil de superar.
La ciudadanía reclama respuestas claras, transparencia sobre el estado del proyecto y un compromiso firme para evitar que este espacio siga siendo un ejemplo de oportunidad perdida en plena crisis de acceso a la vivienda. Mientras tanto, la estructura continúa esperando, al igual que muchos jóvenes que sueñan con poder desarrollar su proyecto de vida en San Sebastián.

En el mes de febrero se anunció que el edificio se destinaba a apartamentos para jóvenes. Con una cuidada infografía se daban toda clase de datos, en el enlace se pueden ver. Pero a día de hoy no hay noticias al respecto.

https://www.irekia.euskadi.eus/mobile/es/news/107917

Está es la realidad a día de hoy.

Siete días, siete imágenes para reflexionar sobre la violencia de género. (Día 7)

La imagen transmite un mensaje claro y contundente: ignorar, minimizar o invisibilizar las aportaciones de una mujer en el ámbito laboral también constituye una forma de acoso sexista. La campaña busca ampliar la comprensión del acoso más allá de las conductas evidentes, poniendo el foco en comportamientos cotidianos que muchas veces pasan desapercibidos pero que generan desigualdad, frustración y discriminación.
El lema “Obviar sus aportaciones es acoso sexista” invita a reflexionar sobre situaciones en las que las ideas, opiniones o propuestas de las mujeres son ignoradas, atribuidas a otras personas o reciben menor reconocimiento que las de sus compañeros. La imagen de una trabajadora sosteniendo documentación refuerza la idea de profesionalidad y reivindica el respeto a la capacidad y al trabajo de las mujeres en todos los ámbitos.
La Diputación Foral de Gipuzkoa impulsa una campaña de sensibilización para combatir el acoso sexista en los espacios de trabajo y promover una cultura organizativa basada en la igualdad y el respeto.
La iniciativa forma parte de las políticas impulsadas para avanzar hacia entornos laborales libres de discriminación, donde el talento, la capacidad y el trabajo de cada persona sean valorados sin sesgos de género. Además, la campaña ofrece información adicional y recursos para identificar, prevenir y denunciar situaciones de acoso sexista.
Desde la institución foral se insiste en que construir espacios de trabajo igualitarios es una responsabilidad colectiva y que pequeñas conductas aparentemente normalizadas pueden tener un impacto significativo en la carrera profesional y el bienestar de quienes las sufren.
Nombrar el problema es el primer paso para erradicarlo. Ese es el mensaje central de una campaña que invita a reflexionar sobre las formas más sutiles de discriminación y a actuar para garantizar una igualdad real y efectiva.

Siete días, siete imágenes para reflexionar sobre la violencia de género. (Día 6)

Bajo el lema «Atender a su aspecto es acoso sexista», se busca identificar y denunciar comportamientos que, aunque en ocasiones se han normalizado socialmente, constituyen una forma de discriminación y violencia hacia las mujeres.
La imagen de la campaña muestra a una trabajadora del sector de la limpieza realizando el gesto de rechazo con el brazo, acompañado de un mensaje directo y contundente. La elección de una profesional en un entorno laboral cotidiano pretende reflejar una realidad que afecta a mujeres de diferentes edades, profesiones y sectores.
El eslogan secundario, «Al acoso sexista, por su nombre», incide en la necesidad de reconocer estas conductas y nombrarlas correctamente para poder combatirlas. Comentarios sobre el físico, observaciones no deseadas sobre la apariencia, insinuaciones o actitudes que generan incomodidad forman parte de situaciones que pueden constituir acoso sexista y que siguen presentes en numerosos entornos laborales.
La campaña incluye un código QR que dirige a información adicional y recursos internos de la institución, reforzando el compromiso de la Diputación con la prevención, la detección temprana y la actuación frente a cualquier conducta discriminatoria.
Con esta iniciativa, la institución foral pretende fomentar espacios de trabajo seguros, respetuosos e igualitarios, recordando que el respeto a la dignidad de las personas debe ser un principio irrenunciable en cualquier organización. La campaña también busca generar reflexión social y promover un cambio cultural que contribuya a erradicar comportamientos sexistas todavía presentes en la vida cotidiana.
La lucha contra el acoso sexista no solo requiere protocolos y medidas disciplinarias, sino también concienciación y educación. Por ello, la Diputación apuesta por mensajes claros y directos que ayuden a identificar conductas inapropiadas y a construir una sociedad más igualitaria y libre de discriminación.

Siete días, siete imágenes para reflexionar sobre la violencia de género. (Día 5)

Bajo el lema «Dudar de tu jefa por ser mujer es acoso sexista», la imagen busca poner nombre a comportamientos que, aunque a menudo se normalizan o pasan desapercibidos, constituyen manifestaciones de discriminación por razón de sexo.
La iniciativa pretende generar reflexión sobre actitudes y prejuicios que afectan a las mujeres en puestos de responsabilidad. Cuestionar la capacidad de liderazgo, la autoridad o la toma de decisiones de una profesional únicamente por el hecho de ser mujer forma parte de las conductas sexistas que dificultan la igualdad real en el ámbito laboral.
El mensaje de la campaña es claro: identificar estas situaciones es el primer paso para erradicarlas. A través de materiales informativos y recursos accesibles mediante un código QR, la Diputación anima a la ciudadanía y a las personas trabajadoras a reconocer estas conductas y a contribuir a la construcción de espacios laborales más respetuosos e igualitarios.
La acción se enmarca dentro de las políticas forales de promoción de la igualdad entre mujeres y hombres y de prevención de cualquier forma de violencia o discriminación sexista. Con el lema complementario «Al acoso sexista, por su nombre», la institución busca concienciar sobre la importancia de no minimizar ni justificar comportamientos que perpetúan estereotipos de género.
Desde la Diputación recuerdan que la igualdad efectiva requiere no solo medidas normativas, sino también un cambio cultural que permita superar prejuicios arraigados y garantizar que las capacidades profesionales sean valoradas por méritos y competencias, independientemente del género de cada persona.
Porque cuestionar a una mujer por ocupar un puesto de responsabilidad no es una opinión: es una forma de discriminación que debe ser identificada y combatida.

Alertan sobre la desaparición del asociacionismo y reivindican su papel esencial para la cohesión social


La participación ciudadana, la empatía, la cohesión social y la colaboración son los ejes principales de un vídeo publicado por el Departamento de Participación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que, además de poner en valor el trabajo de las asociaciones, lanza una llamada de atención ante la progresiva desaparición del asociacionismo en muchos barrios y municipios.
Las asociaciones han sido históricamente un puente fundamental entre la ciudadanía y las instituciones, impulsando iniciativas sociales, culturales, deportivas y vecinales que han contribuido a mejorar la calidad de vida de miles de personas. Sin embargo, cada vez son más las voces que alertan sobre la pérdida de relevo generacional, la disminución de la participación y las dificultades para mantener vivo un tejido asociativo que durante décadas ha sido clave para la construcción de comunidad.
El vídeo denuncia que el individualismo creciente y la falta de implicación ciudadana amenazan la supervivencia de muchas entidades. Esta situación no solo pone en riesgo la continuidad de proyectos y actividades, sino que también debilita los espacios de encuentro y convivencia que permiten crear vínculos entre vecinas y vecinos.
La campaña hace especial hincapié en la necesidad de recuperar la empatía y el compromiso con el entorno más cercano. Las asociaciones representan lugares donde las personas pueden colaborar, compartir inquietudes y trabajar juntas por objetivos comunes, fortaleciendo así la solidaridad y el sentimiento de pertenencia.
Asimismo, se recuerda que una sociedad cohesionada no surge de manera espontánea, sino que requiere del esfuerzo y la implicación colectiva. En este sentido, las asociaciones desempeñan un papel insustituible en la creación de redes de apoyo, la promoción de la participación ciudadana y la defensa de los intereses comunes.
Por último, el vídeo reivindica la colaboración entre ciudadanía, asociaciones e instituciones como una herramienta imprescindible para afrontar los desafíos del presente y del futuro. Sus promotores consideran urgente frenar la pérdida del movimiento asociativo y animan a la población a implicarse en las entidades de su entorno, recordando que una sociedad con asociaciones fuertes es una sociedad más democrática, participativa, inclusiva y solidaria.
La desaparición progresiva del asociacionismo no es únicamente la pérdida de unas organizaciones; supone también el riesgo de perder espacios de encuentro, participación y convivencia que durante años han sido el alma de muchos barrios.